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Cuánto cuesta una página web: qué define el precio

Dos presupuestos para "una web" pueden ser muy distintos. Te explicamos qué factores mueven el precio para que compares bien y no pagues de más ni de menos.

Por Mariano Brandolini · · 4 min de lectura

“¿Cuánto sale una página web?” es la pregunta que más nos hacen, y la respuesta honesta es: depende. No es una forma de esquivar el tema. Una web puede ser una sola página de presentación o un sistema con pagos, turnos y usuarios, y las dos se llaman “página web”.

En vez de tirarte un número que no sirve para tu caso, te explicamos qué cosas hacen subir o bajar un presupuesto. Así vas a poder comparar propuestas con criterio.

1. Cuántas páginas y qué tan distintas son

No es lo mismo una landing de una sola página que un sitio de diez secciones. Pero importa más cuántos tipos de página distintos hay que la cantidad total.

  • Diez páginas de servicio con la misma estructura se diseñan una vez y se replican.
  • Una home, una página de servicios, un portfolio, un blog y un formulario de presupuesto son cinco diseños diferentes.

Cuando pidas presupuesto, armá una lista de las secciones que imaginás. Ayuda mucho a que la cotización sea precisa.

2. Diseño a medida o plantilla

Una plantilla comprada es más barata de arrancar, pero tu sitio se va a parecer al de muchos otros y vas a adaptar tu contenido a ella. Un diseño a medida parte de tu negocio: qué tenés que comunicar, a quién y qué acción buscás que haga la visita.

No siempre necesitás lo segundo. Para un emprendimiento que recién arranca, una solución más simple puede estar bien. Para un negocio que compite en un mercado con muchas opciones, el diseño propio suele pagarse solo.

3. La tecnología

La herramienta con la que se construye el sitio también influye. Un WordPress con plantilla, un sitio desarrollado a medida y una tienda en Shopify tienen costos iniciales y de mantenimiento diferentes. Lo comparamos en detalle en WordPress vs. desarrollo a medida.

Una regla útil: no elijas la tecnología solo por lo que cuesta hoy. Pensá también en cuánto te va a costar mantenerla, hacerla rápida y cambiarla dentro de dos años.

4. Funcionalidades extra

Acá es donde más varían los presupuestos. Algunos ejemplos de cosas que suman trabajo:

  • Tienda online con catálogo, carrito y medios de pago como Mercado Pago.
  • Reserva de turnos conectada a un calendario.
  • Área de clientes con usuario y contraseña.
  • Integraciones con tu CRM, sistema de facturación u otras herramientas.
  • Varios idiomas, que implican traducir y mantener todo dos veces.

Un formulario de contacto y un botón de WhatsApp, en cambio, son estándar y no deberían encarecer nada.

5. Quién escribe los textos y consigue las fotos

Un punto que casi nadie tiene en cuenta: el contenido. Si vos traés los textos y las fotos listas, el proyecto es más simple. Si hay que redactar, ordenar información o producir imágenes, es trabajo extra, y también suele ser lo que más demora un proyecto. Te dejamos una guía para preparar el contenido antes de arrancar.

6. SEO y velocidad desde el inicio

Un sitio puede “funcionar” y aun así ser lento o invisible para Google. Configurar bien los títulos, la estructura, las imágenes optimizadas, Google Search Console y la ficha de Google Business Profile lleva tiempo. Es más barato hacerlo desde el principio que corregirlo después. Si querés saber por qué importa tanto, leé cómo la velocidad de tu web te hace perder clientes.

7. Lo que viene después del lanzamiento

El precio de una web no termina el día que se publica. Hay costos recurrentes que conviene conocer desde el principio:

  • Dominio, que se renueva todos los años.
  • Hosting, mensual o anual.
  • Mantenimiento: actualizaciones, copias de seguridad, seguridad y pequeños cambios.

Algunos presupuestos parecen baratos porque no incluyen nada de esto. Preguntá siempre qué pasa el mes siguiente al lanzamiento. Lo explicamos en qué mantenimiento necesita tu web después del lanzamiento.

Cómo comparar dos presupuestos

Cuando tengas propuestas en la mano, revisá que respondan lo mismo:

  1. ¿Qué páginas y funcionalidades incluye, exactamente?
  2. ¿El diseño es propio o una plantilla?
  3. ¿Quién carga el contenido?
  4. ¿Incluye SEO básico, Analytics y Search Console?
  5. ¿Qué incluye el hosting y quién lo administra?
  6. ¿Cuánto tiempo de soporte hay después del lanzamiento?
  7. ¿El dominio y el sitio quedan a tu nombre?

El último punto es clave: tu dominio tiene que estar registrado a tu nombre, no al de la agencia.

Lo barato y lo caro

Una web muy barata no es necesariamente mala, y una cara no es necesariamente buena. Lo que importa es si resuelve tu problema: que te encuentren, que se entienda lo que hacés y que la gente te contacte. Una web que no trae consultas sale cara aunque haya costado poco.

En Balboa Web te armamos un presupuesto cerrado según lo que tu negocio necesita, y te explicamos qué incluye cada parte. Mirá nuestros servicios o escribinos y lo vemos juntos.